La Transición Demográfica
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El
concepto de transición demográfica fue propuesto inicialmente por
Frank Notestein. El autor lo explicaba afirmando que las sociedades
agrícolas tradicionales necesitaban altas tasas de fecundidad para compensar
las altas tasas de mortalidad; que la urbanización, la educación y los
cambios económicos y sociales concomitantes causaron una disminución de
las tasas de defunción, en particular las tasas de mortalidad de menores
de un año; y que las tasas de fecundidad comenzaron a declinar a medida
que los hijos pasaron a ser más costosos y menos valiosos en términos
económicos.
Pero
ese esquema no se repite exactamente igual en todos los países.
La velocidad de los cambios difiere de un país a otro provocando
así grandes disparidades con importantes repercusiones en la distribución
de las rentas. En los países europeos, los avances en la medicina se han
estado introduciendo paulatinamente durante los últimos doscientos cincuenta
años. Los cambios culturales y en la mentalidad evolucionaron de forma
paralela, permitiendo un descenso acompasado de la tasa de natalidad.
En consecuencia, aunque la tasa de crecimiento de la población ha sido
alta en Europa durante mucho tiempo, nunca ha alcanzado las características
explosivas típicas de los actuales países subdesarrollados. |
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En
las sociedades primitivas las tasas de fecundidad y de mortalidad son
muy altas pero la diferencia entre ellas es muy estrecha por lo que la
población se mantiene estable a largo plazo. Ésta fue la situación de
todo el mundo hasta hace trescientos años, pero aún siguen existiendo
grupos marginales de población con estos parámetros demográficos. En los
países subdesarrollados la tasa de mortalidad desciende mucho más rápidamente
que las tasas de natalidad y de fecundidad ya que los avances en la medicina
occidental se extienden y se aplican con facilidad mientras que los cambios
culturales requieren más tiempo.
Como consecuencia de esa disparidad la tasa de crecimiento de la
población aumenta de forma explosiva. En los países desarrollados, los
cambios culturales y las avanzadas técnicas de control familiar permiten
el descenso de la tasa de fecundidad y de crecimiento. Finalmente, las
sociedades maduras se caracterizan por tasas demográficas muy bajas y
población estable. Ésta es la situación actual en los países más desarrollados. La situación actual es la siguiente: En los países avanzados se ha alcanzado el estado de madurez, con la población estabilizada. En algunos países subdesarrollados no existe ningún control de la natalidad por razones políticas, ideológicas o culturales por lo que la población sigue creciendo de forma explosiva, doblándose en menos de veinte años; en algunos países árabes incluso se está fomentando el crecimiento de la población. Sin embargo, en la mayoría de los países subdesarrollados, las campañas a favor del control de la natalidad están consiguiendo reducir las tasas de fecundidad; a pesar de ello, como las generaciones jóvenes que alcanzan la edad fértil son mucho más numerosas que las que les precedieron, las tasas de crecimiento de la población continuarán muy altas durante algunos decenios más.
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A partir del año 2000, el crecimiento de la población mundial será cada vez menor. La población continuará creciendo, sin embargo durante mucho tiempo. En el año 2050 habrá nueve mil millones de habitantes. La estabilización final llegará en el siglo XXII. |
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